¿Qué pintan aquí? Domingo, Sep 27 2009 

Casi la totalidad de la Universidad de Salamanca comenzó las clases el lunes 14 de septiembre. Sin embargo se anuncia un acto de inauguración del curso 2009-2010, a las doce horas del martes 29 de septiembre. Suponemos que a conveniencia de los invitados a presidirlo: las personas menos ocupadas suelen tener siempre «problemas de agenda».

¿Quiénes son los desocupados que vienen a «inaugurar» el curso universitario? Nada menos que Felipe, el hijo del Jefe del Estado, y su consorte Letizia (pronúnciese «Letitsia»). Dos personas de quienes se desconoce cualquier vinculación, inquietud o interés académico, artístico, literario o espiritual. Y con la maquinaria de propaganda a su servicio, si se desconoce es porque no existe.

Dos personas que, de representar algo, representan el abyecto régimen actual, que mantiene a la Universidad sometida a los políticos de turno, que firman su sentencia de muerte con el Plan Bolonia. Y no hablemos de su «significación histórica»: aunque el padre de Felipe deba el puesto que detenta únicamente a la voluntad del General Franco, también es el tataranieto de la primera usurpadora del Trono de España, Isabel (II), bajo cuyo «reinado» la Universidad de Salamanca —como las restantes de España— fue reducida a la casi desaparición, perseguidos y depuestos sus profesores por los golpistas liberales, robadas sus propiedades por la Desamortización.

Si insisten en venir, Felipe y Letizia deberían ser declaradas personae non gratae por la Universidad y por el Ayuntamiento. Pero entre tiralevitas, cipayos y bobos del colegio anda el juego. O eso parece.

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Falta de respeto a la Universidad Martes, Sep 15 2009 

Campaña oficial «No hagas ruido»: ¡qué cinismo!

Campaña oficial «No hagas ruido»: ¡qué cinismo!

Sabemos que en Salamanca se ignora la ordenanza municipal sobre ruidos (¿existe?). Basta vivir a unas manzanas de los bares de copas, para sufrirlos hasta altas horas de la madrugada. Al Ayuntamiento no le importan los que intentan estudiar o descansar. Esto llega al paroxismo en ferias, cuando a la atronadora megafonía de la Plaza Mayor se suman las no menos atronadoras y permanentes de las casetas, durante todo el día.

La Universidad es el máximo activo de esta ciudad. El curso ya ha comenzado. Y las casetas, instaladas junto a las Facultades de Filología y Traducción, junto al Aulario de San Isidoro, junto a la Universidad Pontificia, junto a la Biblioteca de la Casa de las Conchas, junto a la Catedral, junto a San Esteban, siguen atronando con la peor música del momento. Al Ayuntamiento no le importan las clases, ni el estudio, ni el recogimiento de los templos. Todo sea honrar a la horda.

La Universidad, los estudiantes, los investigadores merecen respeto. Un respeto que los políticos les niegan, empeñados en convertir Salamanca en un erial para disfrute de tirados, paletos y turistas de chanclas y calzón corto.

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