Campaña oficial «No hagas ruido»: ¡qué cinismo!

Campaña oficial «No hagas ruido»: ¡qué cinismo!

Sabemos que en Salamanca se ignora la ordenanza municipal sobre ruidos (¿existe?). Basta vivir a unas manzanas de los bares de copas, para sufrirlos hasta altas horas de la madrugada. Al Ayuntamiento no le importan los que intentan estudiar o descansar. Esto llega al paroxismo en ferias, cuando a la atronadora megafonía de la Plaza Mayor se suman las no menos atronadoras y permanentes de las casetas, durante todo el día.

La Universidad es el máximo activo de esta ciudad. El curso ya ha comenzado. Y las casetas, instaladas junto a las Facultades de Filología y Traducción, junto al Aulario de San Isidoro, junto a la Universidad Pontificia, junto a la Biblioteca de la Casa de las Conchas, junto a la Catedral, junto a San Esteban, siguen atronando con la peor música del momento. Al Ayuntamiento no le importan las clases, ni el estudio, ni el recogimiento de los templos. Todo sea honrar a la horda.

La Universidad, los estudiantes, los investigadores merecen respeto. Un respeto que los políticos les niegan, empeñados en convertir Salamanca en un erial para disfrute de tirados, paletos y turistas de chanclas y calzón corto.

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